Selena Gomez (Texas, EE UU, 30 años) creció ante la continua mirada de millones de espectadores durante toda su adolescencia. El hecho de ser una niña criada en la factoría Disney le hizo tener que convivir con comentarios repetidos sobre su físico, su vida privada, su actuación y su música. Sin embargo, en los últimos años la actriz se está encargando de recordar a sus seguidores —y a quienes se creen libres de opinar— que no está bien criticar los cuerpos ajenos. Ha vuelto a hacerlo, este mismo jueves, en un directo emitido en su cuenta de TikTok, en la que acumula 45 millones de seguidores.

La última vez que tuvo que hacer frente a los comentarios sobre sus cambios de peso fue el pasado 10 de enero, cuando acudió a la gala de los Globos de Oro, nominada a mejor actriz televisiva en una serie musical o de comedia por su papel en la serie de Disney+ Solo asesinatos en el edificio. No recibió el galardón, pero sí tuvo que observar cómo le llegaron miles de críticas por redes sociales a causa de su físico. Horas después de la gala, Gomez realizó un directo en su cuenta de Instagram (con 378 millones de seguidores) para quitarle hierro al asunto. “Estoy un poco gorda en este momento porque me divertí durante las vacaciones”, contó con una sonrisa y acompañada de su hermana pequeña, Gracie.

Ahora, un mes después de lo ocurrido, ha decidido volver a ponerse frente a la cámara para contarles a sus seguidores por lo que está pasando. En 2015, a la actriz le diagnosticaron lupus, enfermedad con la que lleva conviviendo desde entonces y que ha guiado los pasos que ha ido dando en su carrera, desde los proyectos que ha elegido hasta los que se ha visto obligada, en más de una ocasión, a cancelar. En el directo emitido este jueves en TikTok, Gomez explicó cómo la medicación para el lupus le está afectando a su cuerpo: “Cuando la tomo, tiendo a retener muchos líquidos, y eso sucede constantemente. Cuando dejo de tomarla, pierdo peso”.

Además de dar explicaciones acerca del motivo por el que su peso varía constantemente, también tuvo unas palabras para sus seguidores: “Quiero apoyar a cualquiera que sienta algún tipo de vergüenza por lo que sea que esté pasando. Nadie conoce nuestras verdaderas historias”. Y continuó dando ánimos a todos los que la seguían en ese momento: “Solo quiero que la gente sepa que eres hermosa y maravillosa. Sí, tenemos días en los que tal vez nos sentimos mal, pero prefiero estar sana y cuidarme. Mi medicación es importante y creo que es la que me ayuda”.

Con este directo, la intención de Gomez era zanjar de una vez la polémica sobre su imagen corporal: “No soy una modelo, nunca lo seré. Creo que son increíbles, pero yo no soy nada de eso”. También quiso hacer una advertencia a todos aquellos, también seguidores, que la han estado criticando por este motivo: “Gracias por apoyarme y comprenderme. Si no me apoyáis, marchaos, porque no estoy de acuerdo con avergonzar a las personas por sus cuerpos”. No es la primera vez que la cantante de Who Says utiliza sus multitudinarias redes para defenderse y dar su opinión. En 2022, en otra emisión en directo en TikTok, ya afirmó: “No me importa mi peso porque la gente se queja de eso de todos modos”.

La artista se ha convertido en los últimos días en una de las protagonistas de la portada del especial anual sobre nuevos talentos de Hollywood de Vanity Fair, donde comparte portada con actores como Ana de Armas, Austin Butler (Elvis) o Regé-Jean Page (Los Bridgerton) En la entrevista para ese número, Gomez ha confesado no sentirse avergonzada por su pasado como chica Disney, pero sí que quiere dejar de lado esos años: “He trabajado muy duro para encontrar mi propio camino. No quiero ser quien era. Quiero ser quien soy ahora”.

Además, el pasado noviembre la actriz estrenó su propio documental en Apple TV: Selena Gomez: Mi mente y yo. No se basa en el glamur que la rodea, sino en su lado más vulnerable y humano que muestra, sin filtros, cómo fue su diagnóstico de bipolaridad, lupus o ansiedad, y que ha grabado a lo largo de cuatro años, entre 2016 y 2020. En esos años de lucha contra la enfermedad tuvo que cancelar giras y proyectos e incluso llegó a estar ingresada en clínicas de rehabilitación para tratarse. En 2017, la cantante tuvo que someterse a un trasplante de riñón por complicaciones con el lupus. Precisamente, con motivo del estreno del documental, Gomez anunció que tendría que volver a pasar por quirófano.